Yogurt

  • Una porción de 125g de yogurt aporta aproximadamente el 18% del calcio requerido en el día, lo que sería equivalente a consumir alrededor de 8 tortillas o 2.5 tazas de brócoli cocido. Por la composición de yogurt el calcio es altamente biodisponible, y el calcio es necesario para la formación y mantenimiento a lo largo de la vida de huesos y dientes fuertes.
  • Una porción de 125g de yogurt batido aporta alrededor de 4g de proteína, proteína que además es considerada completa y de alto valor biológico, ya que aporta todos los aminoácidos que el cuerpo necesita, además, por el proceso de fermentación las proteínas son más fáciles de digerir que las de la leche. Yogurts como el estilo griego aportan alrededor de 80% más proteína que el yogurt regular. La proteína es un componente muy importante para construir músculos fuertes.
  • Dada su densidad nutrimental, su aceptación de sabor y conveniencia el yogurt es una buena alternativa para complementar el desayuno o la cena, o para incluirse como colación.

 

El origen del yogurt data de miles de años atrás en donde la hipótesis de su origen es que se descubrió accidentalmente cuando nuestros antepasados transportaban y almacenaban leche en bolsas hechas de piel de oveja que entre el contenido bacteriano y la temperatura modificaban la leche dando lugar al yogurt y que favorablemente extendía su vida de anaquel, y a través de los siglos ha venido evolucionando hasta los yogurts comerciales que conocemos hoy, y sobre el cual se ha documentado que tiene múltiples beneficios para la nutrición y salud1.

El Yogurt, como parte del grupo de los lácteos, desempeñan un papel central en la dieta cotidiana, asociándose con una mejor calidad de dieta y una mejor salud en los adultos que los consumen2,  ya que aportan, de manera simple y agradable, una serie de nutrientes fundamentales: proteínas, hidratos de carbono, calcio, fósforo y vitaminas del complejo B de forma variable dependiendo del tipo de bacterias que contienen.

El contenido nutrimental de los productos lácteos fermentados es muy parecido al de la leche con que son elaborados, con la ventaja de que pueden digerirse mejor que la leche por contener proteínas solubles y lactosa hidrolizada gracias al proceso de fermentación, lo que aumenta su digestibilidad y facilita su asimilación. El calcio destaca como un mineral presente en buena cantidad y de fácil absorción gracias al ácido láctico presente en estos alimentos3. También provee proteínas lácteas que tienen una alta calidad nutrimental proveyendo prácticamente todos los aminoácidos esenciales necesarios para mantener una buena salud.

Podemos caracterizar al yogurt en función del tipo de bacterias que contiene en dos tipos: el yogurt de cultivo estándar (es el más común) y el yogurt probiótico.

El Yogurt de cultivo estándar está elaborado con L Bulgaricus y S Thermophilus las cuales aunque no son considerados probióticos al no ser habitantes de nuestro intestino, tienen beneficios al ayudar la digestión de la lactosa y también ayudan a estimular la flora bacteriana positiva que habita nuestro intestino ayudando así a mantener la salud intestinal general4,5

Por otro lado, el yogurt es considerado como un vehículo adecuado de probióticos, que son organismos vivos que administrados en cantidades adecuadas confieren beneficios al huésped. Se ha reportado que los probióticos pueden jugar un rol importante en las funciones inmunes, digestivas y respiratorias y que pueden también tener efectos significativos en aliviar enfermedades infecciosas en niños6.

Aunque todavía limitada, pero hay un creciente cuerpo de evidencia que sugiere que el yogurt tiene mayor contribución a la salud que sólo el desarrollo y crecimiento. Algunos estudios recientes han mostrado que algunos nutrimentos  presentes en el yogurt y en los lácteos, tales como las proteínas y sus péptidos, lípidos específicos, vitaminas D, calcio, magnesio y potasio, por sí mismos o en combinación, pueden tener efectos beneficiosos a la salud, incluyendo el control de peso (Wang, 2013)7. Hay evidencia que sugiere que el consumo de productos lácteos puede ayudar a reducir el porcentaje de grasa corporal pero no necesariamente el peso corporal8.

 


 

Referencias:

 

[1] Weerathilake W.A.D.V, Rasika D.M.D, Ruwanmali J.K.U. and Munasinghe M.A.D.D. The evolution, processing, varietiesand health benefits of yogurt. International Journal of Scientific and Research Publications, Volume 4, Issue 4, April, 2014.

[2] Wang H., Livingston K.A., Fox C.S., Meigns J.B. Paul F. Yogurt consumption is associated with better diet quality and metabolic profile in American men and women. Nutr Res. 2013; 33 (1):18-26.

[3] El libro blanco de la leche y los productos lácteos. 1ª Ed, Cámara Nacional de Industriales de la Leche, 2011

[4] Moro-García M.A. et. Al. Oral supplementation with Lactobacillus delbrueckii subsp. bulgaricus 8481 enhances systemic immunity in elderly subjects. AGE. August 2013, Volume 35, Issue 4, pp 1311-1326

[5] Morelli L. Yogurt, living cultures and gut health. Am J Clin Nutr 2014;99(suppl):1248S-50S.

[6] FAO Food and Nutrition Paper. Probiotics in Food: health and nutritional properties, and guidelines for evaluation. World Health Organization / Food and Agriculture organization of the United Nations, Rome 2006.

[7] Marette A. Picard-Deland E.  Yogurt consumption and impact on health: focus on children and cardiometabolic risk. Am J Clin Nutr 2014; 99 (suppl): 1243S-7S.

[8] Astrup A Yogurt and dairy product consumption o prevent cardiometabolic diseases: epidemiologic and experimental studies. Am J Clin Nutr 2014; 99 (suppl): 1235S-42S.

 

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